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Mente de Principiante ante la Vida

Por Nidia Aurora Gil (Engyoku)

23 de Marzo de 2021

Si tu mente está vacía, siempre está lista para algo, está abierta a todo. En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la mente del experto hay pocas.

― Shunryu Suzuki

 

Hay una historia muy conocida sobre un maestro zen japonés llamado Nan-in, que vivió entre el siglo IXX y XX. Un día el maestro fue visitado por un profesor universitario que tenía curiosidad por el Zen.

Con amabilidad, Nan-in le sirvió al profesor una taza de té.

Mientras Nan-in servía el pocillo del profesor se llenó y Nan-in continuó sirviendo. Cuando el profesor vió que la taza se rebosaba, no pudo contenerse más y dijo “Está demasiado lleno. No cabe más!”

Nan-in se volvió al profesor y le dijo, “Como la taza, tu estás lleno de tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo yo mostrarte el Zen a menos que vacíes primero tu tasa?

Casi todos nosotros tenemos la taza llena con esas opiniones o “certezas” a las que nos aferramos, sin darnos cuenta. Nos aferramos a certezas sobre nosotros mismos, sobre los demás, sobre la vida, sobre cómo es el mundo. Utilizamos expresiones como “yo siempre soy …”, “ya sé cómo va a responder esta persona”, “la mayoría de personas son …”,”durante la pandemia, todos los días son iguales” y muchas otras más.

Nuestras certezas nos cierran, cierran nuestra mente y nuestro corazón. Si son certezas sobre nosotros mismos, éstas muchas veces nos limitan la posibilidad de crecer y transformarnos. Si nos aferramos a certezas sobre cómo son las cosas, cerramos la posibilidad de que este momento sea nuestro maestro o que el mundo o las otras personas sean nuestros maestros.

Por ejemplo, algunas personas se definen consciente o inconscientemente como personas ocupadas. Si alguna persona cercana (un hijo, la pareja, un amigo) les propone pasar un momento juntos, contestan automáticamente, “No tengo tiempo, estoy ocupado”.

Me estoy refiriendo al comportamiento en automático, en donde por lo general, creemos que tenemos un deber. Entonces, la idea de no tener tiempo se convierte en un hecho incuestionable. Si nos atrevemos a observar nuestra idea con amabilidad y curiosidad, es posible que podamos descubrir este hábito, notando cómo hemos creado este condicionamiento. Quizás aprendimos de nuestro entorno que es valioso permanecer ocupados o trabajar mucho o aprendimos que disfrutar una tarde en familia o con amigos es ser holgazanes. Si observamos con gentileza este hábito es posible que nos encontremos con que reaccionar así no nos genera bienestar, quizás notemos alguna sensación o emoción desagradable que nos permita ver que esta reacción automática no es saludable para nosotros. Y es posible, que así podamos atrevernos a observar y descubrir amablemente el hábito y acompañarnos a escoger otro comportamiento y observar con curiosidad, qué sucede. Hacer esto es como aflojar o suavizar algo que estaba tenso dentro de nosotros. Quizás la próxima vez que te propongan pasar un tiempo juntos podamos hacer una pausa para notar nuestro impulso automático y también encontrarnos con nuestro anhelo o necesidad más genuina. Esto nos abre la posibilidad de observar con amabilidad qué ocurre cuando escogemos otro camino, quizás al final del día nos sintamos más plenos, más conectados.

Una práctica sencilla para descubrir nuestra Mente de Principiante

-Tómate un momento para conectarte contigo, tomando 2 o 3 respiraciones profundas.

-Luego, presta atención a la respiración tal como está sucediendo, notando con curiosidad cada inhalación, cada exhalación, reconociendo la novedad, la frescura que hay en cada respiración.

-¿Qué descubres sobre tu respiración hoy? Quizás notes que hoy el aire está tibio, que hoy tu respiración está agitada o tranquila o quizás tengas un entendimiento profundo en relación con tu respiración.

Parafraseando a Norman Fisher, podría decir:

“Nuestros entendimientos nos son destinos, son caminos por los que

viajamos a lo largo de la vida”

Nota cómo te relacionas con tus opiniones ante la vida. ¿Los ves como lugares a lo que has llegado, verdades incuestionables o cómo verdades provisionales, caminos que estás transitando?

[Exploraremos a profundidad este tema en mi próximo curso Mente Zen Mente de Principiante].

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